Fútbol controlado
- diegofer70
- hace 3 minutos
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En la era de la tecnología invasiva donde todo se visualiza a través de las pantallas de los celulares, las tabletas y notebooks, donde las guerras se dirimen desde un lugar que a través de un botón larga al espacio misiles y drones destructivos, el fútbol no ha podido escapar. Hay un nuevo regimen de entrenadores que han exacerbado la patología humana del control al extremo. A tal punto que hasta aquellos que sostenemos que el fútbol-juego es un sistema complejo (no complicado) se nos hace ya difícil asegurar que no existen dos jugadas iguales. Cuando uno ve partidos de ligas de elite es muy fácil identificar patrones, pero no aquellos patrones subyacentes y aleatorios que se producen por la asociación de los mismos jugadores a lo largo del tiempo por libertad de ejecución y que carecen de una certeza a futuro, sino de patrones previsibles, estáticos y por ende aburridos a la mirada del publico. Este se la da a este y este se la da aquel que esta posicionado en aquel lugar. La coreografía perfecta para un juego imperfecto. Y hay algo peor que voy a separar en dos partes: La primera es el entrenador que en sus entrevistas pregona la libertad que debe tener el jugador para que cree e invente, con el reiterativo, a esta altura discurso, de yo no le quito libertad sino que le trato de generar el mejor contexto para que el pueda explotar su potencial y bla bla bla mientras se ven imágenes del mismo entrenador desesperado gritando porque su extremo tuvo la osadía de introducirse en los pasillos centrales del campo. Por otro lado los jugadores, que parece han entrado en una subordinación absoluta acatando sin chistar lo que el joystick le ordena, con la salvedad que ellos no son los que le dan vida a un juego de play station sino jugadores de carne y hueso, humanos en toda la extensión de la palabra. Quedan pocos rebeldes, ya casi en extinción. Se dice que cuánto mas experiencias acumulas más racional te vuelves y vas perdiendo esa inocencia y frescura de los primeros años, justamente los años donde fuiste más inconsciente, pero hay una cosa que preocupa porque ya desde edades muy tempranas al niño y a la niña que empiezan a jugar a la pelota se los intenta hacer racionales, entonces hasta le quitan la etapa de la inocencia de solo jugar. El juego ha virado hacia el control y la obediencia ¿ Como el mundo ?
Pero ahondemos en algo, el temor de los entrenadores a dar libertad y quiero traer a Victor Frankl que decia "La libertad no es la ultima palabra, la libertad solo es una parte de la historia (juego) y la mitad de la verdad. La libertad no es más que un aspecto negativo de cualquier fenómeno, cuyo aspecto positivo es la responsabilidad, de hecho la libertad corre el riesgo de degenerar en nueva arbitrariedad a no ser que se viva con responsabilidad" Entonces no hay temer dar libertad si nos preocupamos porque el jugador tenga responsabilidad. Pero hoy muchos entrenadores utilizan la falacia del francotirador disparan un tiro y despues le hacen un blanco alrededor, que es la unica forma en este juego de acertar. Porque si es juego es espontaneidad y si es espontaneidad no se puede organizar y si es incontrolable, es un magnetismo de la incógnita de lo que va a pasar pero lo que me aterra es que cada vez más esa espontaneidad va desapareciendo que la incógnita se esta dejando atrapar por los profetas del control y de a poco va matando al juego, por lo menos a ese juego que los de mi generación conocimos. Cada vez más entrenadores de laboratorio con frankenstein's a cargo que de atelier con Picasso's, Dali´s o Leonardo's . Pero entonces que debe hacer el entrenador se preguntaran ustedes, pues debe simplificar lo complejo lo más que pueda porque ser entrenador de fútbol es muy difícil pero hacerlo simple y trasladarlo es lo más importante. Ser homeotérmico, que consiste en mantener la temperatura interna estable pese a las variaciones de la temperatura del mundo exterior. No hay que ser victima de un mundo donde lo fácil es ser igual que los demás. El juego es de los jugadores entonces no hay que arrebatárselos, por el contrario hay que acompañarlos y decirles que ellos hacen el juego y el juego los hace a ellos. No existe el equipo de este o de aquel entrenador, existe el equipo de estos jugadores que lo juegan. El jugador debe como decia Simon Bolívar preferir una libertad peligrosa que una esclavitud tranquila. Los jugadores en un gran porcentaje viven en un mundo que otros han creado (entrenadores) para ellos, pero ellos pueden alterar los espacios donde los hacen vivir, ser un arquitecto de donde vivir (jugar) y no un simple consumidor de el. Una anarquía futbolistica no es una mala palabra cuando la responsabilidad se comparte y cuando las relaciones forman parte de ella. El entrenador por su parte es presa del entorno agresivo y resultadista por eso ha perdido la confianza y como ha perdido la confianza quiere control, quiere certidumbre y como queremos certidumbre no tiene libertad reflexiva y se auto flagela. El tanguero y poeta argentino escribía "Hay que tener la mente fresca en el medio del barullo" y hoy en el futbol hay mucho barullo y muchos que por eso no solo no escuchan sino que además no ven.
Para finalizar, observo un fútbol lleno de obsesivos, controladores y temerosos a la incertidumbre de lo que no podemos saber de un lado, y de obedientes, timoratos y anestesiados del otro. Tal vez solo sea una falsa percepción mía y no vale la pena hacerme caso o tal vez estas viendo lo mismo que yo y ya lo has naturalizado, no se cual de las dos cosas es peor. Pero cito a Alfonso Manuel Castelao "El hombre que duda y teme en el momento de realizar el ideal que predicó y no tiene coraje para mantenerse en su puesto de peligro o es un farsante o un coitadiño (poca cosa)"
Diego H Fernández



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