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El potrero no murió

  • diegofer70
  • 7 ene
  • 7 Min. de lectura
Chicos jugando un juego sin la intervención de los adultos
Chicos jugando un juego sin la intervención de los adultos

En estos momentos me encuentro de vacaciones en mi Punta Alta, natal provincia de Buenos Aires. Hoy como todas las tardecitas al llegar al parque San Martin a realizar una rutina de running como para despuntar el vicio, cuidar la salud y porque no, sentir esa sensación que me recorría el cuerpo alla a lo lejos hace muchos años cuando mis sueños de ser futbolista profesional empezaban a florecer en ese mismo parque. En el llamado triangulo de arena donde en un tiempo los arqueros éramos sometidos a extensos peloteos por parte de los ayudantes de campo del entrenador un grupo de niños, de diferentes edades, camisetas, contextura física y habilidad se entreveraban jugando con una pelota blanca con estrellas azules. A uno siempre le causa satisfacción encontrarse con esta imagen que parece una postal añeja de tiempos olvidados pero que como sucede a lo largo y ancho de la Argentina se repite y se repite dejando claro que por lo menos la frase de que el potrero se murió carece de un fundamento totalitario que lo respalde. Cuando voy pasando el más chiquito de todo se saca las zapatillas y dice: "Ahora si empieza el jogo bonito" Un argentino tirando una frase brasilera. Porque el idioma del juego con pelota no sabe de limitaciones lingüísticas. Los tiempos modernos han hecho que las atracciones que tienen los niños y adolescentes sean mucho más variadas. La pelota compite con la sofisticada tecnología ya ni siquiera lo que impide tener más tiempo para jugar es ir a ingles, guitarra o a particular. Hoy los partidos de play station le ganan a veces la pulseada a un arco contra arco de antaño donde la pericia con los pies y todo el cuerpo es más importante que las de las manos que usan un joystick. La inseguridad aparece como otra situación que le juega en contra al juego de la calle, la plaza o el parque. Antes la oscuridad nos agarraba en el medio del partido y se escuchaba el famoso "gol gana" y no pasaba nada, terminaba, el dueño de la pelota la agarraba y todos para su casa caminando, en bicicleta o corriendo. Esta claro que cuando uno dice potrero, lo dice abarcando todos esos lugares donde existe un espacio donde aunque sea pueden entrar dos contra dos. Los espacios siguen existiendo de eso no hay duda y tengo miles de pruebas como la de hoy por la tarde.

Pero bien ahora si entramos en lo que realmente apareció que cambio la esencia del potrero. Una vez le preguntaron al maestro Peucelle que se necesitaba para aprender a jugar al fútbol y el respondió: Es muy simple, se necesitan una pelota, cuatro piedras y mucho amor. La pelota para jugar, las piedras para hacer los arcos y el amor que debe tener el que acompaña a los chicos para dejarlos jugar. Debemos tener claro que el niño no juega para aprender sino que aprende porque juega ya que como dice Francisco Mora Teruel el juego es el disfraz del aprendizaje. Jean Piaget afirmaba que lo que se enseña a un niño se le impide inventarlo o descubrirlo". El juego le presenta al niño una interdependencia con el entorno con el que interactúa, eso lo afecta de gran manera ya que le genera emergencias espontaneas a las que tiene que responder. Por eso es fundamental ese ambiente que favorezca ese aprendizaje autónomo. El aprendizaje significativo ocurre cuando hay libertad, movimiento, curiosidad y emoción. Esta ultima fundamental en cualquier ámbito del aprendizaje ya que sin emoción nada se puede aprender. Vuelvo sobre Piaget que dice: "Es en todo evidente que para que la inteligencia funcione se necesita un motor que es afectivo, uno nunca tratará de resolver el problema si el problema no le interesa. El interés, la motivación afectiva es el móvil de todo" Volviendo al tema potrero o ámbito de desarrollo natural, libre del jugador el club Palmeiras de Brasil hace poco publico una foto de su complejo donde recreó una cancha de arena con el fin de que el escenario de arena y los arcos sea igual a aquel que los niños cariocas y de diferentes partes de su pais jugaban y jugaban al nombre de Pelé, Zico, Ronaldo, Neymar y tantos otros, pero acá empieza lo que sí realmente desapareció. En todos esos lugares que mencione en diferentes partes de Sudamérica lo que no existía era la intervencion adulta. Todos los niños jugaban entre niños, las reglas las ponían ellos, la forma de jugar la ponían ellos y se arreglaban, sea lo que sea, entre ellos. Ahí ya desde el armado de los equipos no se disponía en la elección de ninguna táctica, ninguna estrategia ni nada. Incluso se elegía al más amigo antes del que jugaba mejor, todos jugaban de todo hasta de arquero. Pero ahora la cosa cambio ya que hasta en esos lugares, ni hablemos de las academias, el adulto se entromete y estropea. Sin tener presente lo que decia José Ingenieros "La imaginación (de los niños) ha hecho más construyendo sin tregua que el calculo (de los adultos) destruyendo sin descanso" por eso si el Palmeiras o cualquier club quiere recrear el ámbito de juego del niño no alcanza con el terreno de juego sino con no imponer reglas. No intervenir. Y eso es lo que sucede realmente se pregona la falta de gambeteadores pero se obliga a los niños a jugar a uno o dos toques, se quejan de la falta de creatividad e imaginación pero se ven entrenadores de niños con pizarras diciendo que movimiento tienen que hacer. Se estupidiza al niño a través de un adulto estúpido. Por las dudas para no herir susceptibilidades el significado de estúpido es: Necio, falto de inteligencia.

En buena hora hay voces mucho más escuchadas que la mía que tocan estos temas. Hace unos días en una entrevista con Jorge Valdano (gran defensor de la esencia sudamericana) con el tecnico campeon del mundo Lionel Scaloni rescato esta declaración: Lionel “Los prejuicios de decir: ‘Ha cambiado el fútbol, el potrero no está más’. Lo hablamos mucho con Aimar. Tenemos que trabajar mucho más en quién y cómo les explica a los niños. El entrenador, en este caso, es el potrero. Si estoy continuamente diciéndole al niño ‘¡pasá la pelota!’, ‘¡a dos toques!’, le estoy sacando la inventiva, lo que mejor tiene. Antes, en Argentina, los que más salían eran los enganches. Ahora te sacás a dos jugadores de encima y te dicen: ‘¡Pásala!’. ¿Cómo pásala? ¿Me saqué a dos de encima, puedo hacer el gol y le voy a dar el pase a mi compañero de al lado? Déjale hacer el gol, si tiene que hacer cuatro, que los haga: ese va a marcar la diferencia. Los argentinos venimos de una cultura futbolística que es la picardía, sacarse jugadores de encima, tirar un caño, buscar una pared. Si los vamos manejando con un joystick, es un error”. Clarísimo. Nassim Taleb en su libro antifrágil apunta: "Esta es la tragedia de la modernidad, al igual que los padres tan sobreprotectores que rozan la neurosis quienes más nos intentan ayudar son quienes más nos acaban perjudicando" Y esto pasa con esos entrenadores que creen que estan ayudando a los niños a ser mejores jugadores cuando en realidad los estan perjudicando. La famosa IATROGENIA en la medicina aplica al fútbol. La iatrogenia es el daño ocasionado por el profesional de la salud a pacientes, familias u otras personas, de manera no intencional. En el fútbol decimos que algunos jugadores han llegado a ser futbolistas profesionales a pesar de los entrenadores que tuvieron algunos en el camino. Es muy conocida la anécdota de Iniesta cuando llego a la masia de Barcelona, aquel que lo capto dijo al dejarlo: "Por favor no le pongan ni le quiten nada que asi como es llegara a ser uno de los mejores jugadores de la historia de España" Por eso los que tienen niños y niñas a cargo amantes del fútbol deben preocuparse porque ellos aprendan y no por enseñar, ya que muchas veces existen aprendizajes que no se pueden enseñar y lo que le potrero ha enseñado a los grandes jugadores solo el potrero lo pudo enseñar y nadie más. Joao Batista Freire, profesor de educación física brasileño dice que no es función de las escuelas de fútbol convertir a los alumnos en futbolistas profesionales, asi como no es función de las escuelas primarias especializar a los alumnos en profesiones, esa es función de las universidades. Hoy se apresuran procesos ya sea por el ego del entrenador, la ansiedad de los padres y el negocio. Un día un padre profesor ya jubilado le dijo a su hijo profesor en actividad ¿Tan mal enseñas que tus alumnos no se pueden corregir solos? El juego corrige porque el error enseña y para equivocarse hay que intentar e intentar en la incertidumbre que el juego presenta. Pues ¿Cómo mejoro mi juego? pues jugando, no hay otra manera. "No existe nada peor para el pensamiento que la enseñanza de las respuestas correctas. La escuela existe no para enseñar las respuestas sino para hacer las preguntas correctas. Hay que hacerlos pensar y no configurar como simples maquinas utilitarias" escribe Rubem Alvez. Por suerte el juego siempre presenta preguntas y son todas correctas porque son las que el juego va proponiendo. En el fútbol de hoy hay momentos que parece que los futbolistas han sido convertidos en maquinas utilitarias, moviéndose coreográficamente en conjunto sin que nadie rompa el molde para satisfacción del entrenador parado al lado de la linea, pero del lado de afuera claro esta, queriendo ser más protagonista a veces que los verdaderos protagonistas, pero eso es otro tema y tal vez sea tratado en otro post.

Son los sentimientos que se generan en el niño los que deciden la actividad que los enamora y es el juego en libertad, en forma natural lo que más hondo cala, ya que solo aquel que se deja poseer por el propio juego puede conocer el placer que esto proporciona. Y además a medida que el juego de manera libre lo va dotando al niño de habilidad va mejorando su sintonía con el problema que el juego le presenta. Me levanto de la computadora y salgo al patio miro para el fondo y me veo a mi y a mi hermano con una pelota deshilachada yendo y viniendo, el imitando gambetas de Maradona, Bochini y yo atajando a lo "loco" Gatti. Sin nadie alrededor que nos diga nada, errando y acertando, jugando y jugando. Apago la luz, vuelvo adentro y pienso que esos fueron nuestros inicios para que los dos, años despues, nos pudiéramos convertir en futbolistas profesionales, durante muchos años. La pregunta que me hago es ¿Lo hubiéramos podido ser si en vez de esa libertad con la que jugábamos habría habido alguien que nos dijera lo que teníamos que hacer?

 
 
 

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